(Artículo enviado al Diario de Sabadell hace 4 semanas y aún no ha sido publicado)
El carácter peyorativo que algunos dirigentes socialistas locales vienen atribuyendo a la palabra "antisistema" para estigmatizar a toda persona, colectivo, asociación u organización que no comparta mantel y mesa con ellos, adquiere especial significado cuando quienes profieren tales opiniones son además, cargos electos. Si como dice Wittgenstein, los límites de nuestro mundo vienen determinados por los límites de nuestro lenguaje, habrá que tomar buena nota del nivel y el talante de esos individuos. Y es que, en definitiva, los etiquetaje suelen aportar más información de los etiquetadores que de las personas etiquetadas,
Obstinarse en presentar una escenografía de ciudad dividida entre héroes y villanos, cuando el reparto de papeles está asignado tramposamente a dedo desde el poder y haciendo uso de burdas manipulaciones, como la de convertir un hecho de patio de colegio entre niños, en un tema de alcance político (nada menos que tres miembros del Gobierno Local se personaron en el Centro a pedir explicaciones y después se descontextualizó para venderlo mejor), corrobora que la pérdida de pudor es una cuesta abajo en la que, una vez en ella, algunas personas se deslizan sin frenos a toda velocidad. ¿Algún medio de comunicación contrastó la información dada por el Sr. Bustos con el Centro Educativo o en la Delegació d'Ensenyament?
Su oscura inclinación por aparecer como víctimas frente a los molinos de viento, les conduce a culpar siempre a los "los otros" para eximir sus responsabilidades. La hemeroteca sirve de prueba más que evidente para demostrar que su discurso beligerante viene de lejos: tildaron de antisabadellenses a quienes se oponían al proyecto del Zoo (por cierto, sigue faltando una autocrítica por el dinero público dilapidado); criminalizaron a los jóvenes apaleados del caso Bemba (a resultas de esos hechos, hoy, están imputados los concejales socialistas, Sr. Paco Bustos -el que ha dejado la dirección de la Policía Municipal, que no el cargo ni el sueldo- y el Sr. Ayuso); condenaron al movimiento social por oponerse a la tasa de basuras (cuya legalidad está sub judice); acusaron de crear alarma social a quienes hace años denunciaban la irnpunidad del movimiento neonazi (ahora, ante la evidencia, se han apuntado al carro); criminalizan a quienes rechazan el modelo de policía local (demasiadas intervenciones censurables para achacarlas a meros casos fortuitos); arremetieron contra la Asociación de Vecinos de Torreguitart por exigir reparaciones en el barrio (ahora, tras años de enfrentamiento, comienzan las actuaciones); se ensañan con un menor por una pegatina; etc.
En conclusión, criminalizan y culpabilizan de los males de Sabadell a quienes, en base a hechos inapelables, cuestionan la capacidad de las personas (el Sr. Bustos junto con su numeroso séquito, tan generosamente retribuido) y los partidos que gobiernan Sabadell (PSC-PSOE; ERC; ICV-EUiA -y hasta hace bien poco CiU ), para liderar un proyecto de ciudad o exigen transparencia, nuevas formas de gobernar, o piensan de manera diferente, o simplemente, se atreven a pensar.
Harían bien en recordar los aprendices de Torquemada, que no son los inculpados a quienes les corresponde demostrar su inocencia, sino los jueces los que deben acreditar la culpabilidad, al menos eso es lo que proclama el principio de presunción de inocencia que sigue vigente, incluso en Sabadell. Pues bien, para iniciar el procedimiento judicial, lo que corresponde es dirigirse a los Tribunales. Las campañas mediáticas, la puesta en escena de sainetes, las salidas hacia delante aún a costa de incrementar la crispación ciudadana, son cortinas de humo, síntomas de impotencia e incapacidad en la gestión de los conflictos. En ese sentido, al acudir a maniobras plebiscitarias, teledirigidas desde el poder, para rendir vasallaje al Jefe, se equiparan a los estilos de otras épocas en busca de adhesiones inquebrantables con el Caudillo de turno.
¿Antisistema? Pues va a ser que sí. No voy a negar que me siento más identificado con quienes se han enfrentado y enfrentan a la injusticia, que con quienes se aferran al sistema por los motivos que fueren para perpetuar el actual status quo. Francamente, considero que basta echar un vistazo al mundo para deducir que estamos bajo un sistema esencial e intrínsecamente injusto. En el ámbito de la ciudad ¿anti sistema Bustos? Pues va a ser que también. Coincido con la crítica del Manifest (por eso lo firmé) que la frase "I'estil Bustos. No griàcies" sintetiza perfectamente.
Manuel Navas
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