La calidad de vida de los ciudadanos son nuestras preocupaciones, por eso reivindicamos, denunciamos, organizamos y participamos si es necesario en campañas y movilizaciones. Reivindicamos la democracia participativa, que comporta reconocer a las asociaciones vecinales como actores sociales con un papel fundamental en la implantación y desarrollo de la participación ciudadana. Para el diseño de las políticas de mejora de las ciudades un requisito fundamental debería ser contar con los ciudadanos.
Las Entidades vecinales conocen de primera mano la realidad y las necesidades de la sociedad, en temas como vivienda, seguridad ciudadana o la integración de los emigrantes.
Por decisión popular se ha dado un giro a la situación política en Cataluña primero y en España después. La paciencia se agoto con el comportamiento que tuvo el gobierno anterior, antes y después del atentado del 11-M. Los ciudadanos hemos dicho no a la prepotencia, a la insolidaridad, al personalismo, a la indeferencia y menosprecio al pueblo, a la represión a la manipulación informática, a la perdida de soberanía, al ridículo internacional, a las injusticias sociales. Esta lección debe servir también para que los gobernantes de nuestra ciudad tomen nota y cambien de talante.
En los gobiernos central, autonómico, municipal y en la Diputación, hoy hay gente que han estado a nuestro lado en las reivindicaciones: por la rebaja de IVA en los productos básicos de consumo, en la lucha contra las lista de espera en la Sanidad y que no transfieran a empresas privadas los fondos públicos destinados a ella, en la mejora de la enseñanza, contra la explotación y la no agresión a los immigrates. ...Han estado a nuestro lado defendiendo el derecho de que todos puedan acceder a la vivienda con precios asequibles. Estamos diciendo no a la persistente especulación del suelo y vivienda, defendiendo una mayor autonomía y pidiendo mayores recursos para los Ayuntamientos.
Es hora que de todo eso y más, quienes tienen tanto poder acumulado y están gobernando lo ponga en marcha. Ahora no hay excusa.
Salvador Páez
Sabadell, Juliol 2004
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