El trazado irregular de las calles de nuestro barrio Ca n’Oriac es fruto de la falta de control urbanístico y de la especulación habida entre los años 50 y 70 y no es debido, contrariamente a lo que se puede suponer, a la necesidad que había en aquellos tiempos de cobijarse bajo techo dignamente. Por aquel entonces, el trabajo dejaba poco tiempo libre para dedicarlo a la construcción de la vivienda (se realizaba los domingos, festivos, incluso por la noche), aunque, eso, si, se contaba siempre con la ayuda solidaria de los vecinos.
Los requisitos y condiciones básicas que actualmente tiene que reunir una parcela de terreno para ser considerada como edificable, tales como: alcantarillado, suministro de agua, suministro eléctrico, no existían, o bien no eran cumplidos por la propia Administración, de tal modo que se permitía la venta de parcelas sin control y al libre albedrío de los propietarios, provocando todo ello una caótica urbanización del sector sin más control que el del propio necesitado y una total despreocupación de la Administración.
Una vez regladas las medidas de ordenación urbanística, contemplamos como las calles de la ciudad, no sólo de la periferia, sino también de sectores del centro, siguen padeciendo secuelas y consecuencias de aquellos tiempos, lo cual es signo de que los Ayuntamientos democráticos no han llevado a cabo medidas para corregir la deficiente situación urbanística y que si lo hacen es a una lentitud pasmosa.
Cabe citar, a modo de ejemplo, el hecho de que las compañías eléctricas ponen resistencia a la retirada de las palometas de los tendidos eléctricos y poste de las aceras, presentando una imagen tercer mundista, donde podemos encontrar cables atados con cuerdas (calle Rosselló), pelados, sin ningún tipo de protección y sin aislamiento en muchos casos.
Asimismo, la imposibilidad de conseguir la reducción de la altura en los bordillos para eliminar la barrera arquitectónica que existe al final e inicio de aceras o bien que aunque esté realizada dicho rebaje, exista un poste (único o doble) de tendido eléctrico que prive la circulación de sillas de ruedas. La comunicación entre la calle Vallespir y calle Roselló, es otro punto en el que incidir; las personas que han de utilizar las escaleras que libran el desnivel que existe entre las dos calles, sufren un verdadero castigo diario.
La intervención administrativa para la adecuación de los vados a la normativa europea es nula o escasa lo cual provoca que la gran mayoría de ellos estén inclinados hacia la calzada con una exagerada pendiente que provoca caídas y dificultades para los usuarios, especialmente para los que utilizan sillas de ruedas, carros de compra o cochecitos para bebés.
Cabe añadir que, en recientes edificaciones, tales como las del sector de la P. España, se permitió la construcción de escaleras para acceder a los portales sin contemplar rampas para usuarios con minusvalías. Con todo ello, resulta que actualmente la empresa promotora de dichas edificaciones, pretende hacer pagar la remodelación de las mismas a los propietarios como si estos hubiera sido, en su día,los que trazaran, confeccionaran el proyecto y concedieran las licencias de obras pertinentes. Hay que señalar que la normativa actual establece que el propietario está obligado al mantenimiento del edificio desde la alineación de la fachada para adentro, de modo que, las aceras son parte de la vía pública. Por consiguiente, los costos deben ser a cargo del promotor, quien está obligado a urbanizar y adecuar el solar antes de la edificación y quien está obligado al mantenimiento de la v&iacut e;a pública en perfectas condiciones de uso es el Ayuntamiento.
Se aprecia perdida de poder adquisitivo en nuestra población, no se rehabilita ni se lleva a cabo un mantenimiento adecuado, las personas de avanzada edad, pensionistas con escasas o nulas posibilidades para adecuar su vivienda a las circunstancias y condiciones necesarias, permanecen en sus casas de planta baja construidas por aquellos años; en casos peores en pisos sin ascensor cuyo valor no les permite acceder a la compra de otras que tienen mejores servicios.
Los vecinos con más recursos, así como los jóvenes, marchan a otros sectores donde las viviendas de primera o segunda mano reúnen mejores condiciones, lo que que conlleva que el barrio, corra el riesgo de la degradación, las fachadas tienen una deficiente arquitectura, abandonadas y llenas de cables, palometas por doquier muy cerca de los balcones, cables pelados, tendidos de cable de un lateral de calle al otro lado, etc.
Por todo lo expuesto y con sólo observar atentamente las calles y plazas de nuestro barrio con objetividad, obviando el color político del gobierno local, cabe llegar a la conclusión de que Ca n’Oriac necesita urgentemente inversión en lo público y nosotros, como residentes en el barrio, podemos exigirla y revindicarla.
Salvador Páez
Sabadell, Juliol 2004
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