Una ciudad, tampoco un barrio, es una sucesión de viviendas, calles, ni siquiera una aglomeración bien urbanizada con todos los servicios, donde asisten las personas de dentro y muchos de fuera a trabajar o a cubrir sus necesidades.
Una ciudad es más; un barrio es más; es aquel donde sus habitantes son ciudadanos que participan en su actividad y ellas mismas la crean así como lazo de convivencia.
Sabadell ha llegado a ser una ciudad en este sentido y son conocidas las asociaciones y entidades que crean una red cultural, social y política. Pero eso no es suficiente si sólo fuera el centro histórico, al entorno de la plaza de Sant Roc donde se ubicaran esas entidades políticas, económicas y religiosas. Sabadell es más. A conseguido que sus barrios sean también en este aspecto ciudad. De lugares periféricos son ahora también centros urbanos y sociales.
Ca n'Oriac es un buen ejemplo. Su creación es de todos conocida y las dificultades de su desarrollo también. Por ello no voy a entrar.
Ca n'Oriac es una parte importante de Sabadell que ha llegado a lo que es a través de sus vecinas y vecinos y donde los poderes públicos, el ayuntamiento de los años cuarenta y décadas posteriores también, iban siempre detrás de lo que sus residentes iban creando.
Hoy si tuviéramos que escoger dos polos importantes en cualquier aspecto de nuestra ciudad, seguiríamos señalando el entorno de la Torre de Sant Félix, pero el otro polo ciudadano sería sin duda Ca n'Oriac con el paseo de la Avenida Matadepera que desde la Torre del Sagrat Cor se extiende hacia Sant Julià.
Y esta preferencia no es sólo por la vitalidad de sus comercios, que si, sino y esto es lo importante porque sus vecinos han sabido cohesionar un barrio con fuerte personalidad en todos sus aspectos, y quiero destacar la labor de sus entidades.
Ca n'Oriac que genéricamente podemos llamar así a todo el Ditrito III Norte que son en realidad siete barrios con siete asociaciones vecinales, tiene muchas entidades, la pionera de la zona la Hermandad de la Fuensanta, que con su fundación a principios de los 50 ya imprimió a sus gentes la experiencia de que es el esfuerzo común el único modo de crear vigor para conseguir los objetivos propuestos.
Son sus asociaciones las que han conseguido con su presencia en el barrio cohesionar la unidad de sus habitantes. Y cada una a través de sus objetivos concretos.
Si por orígenes culturales está el Centro Regional de Murcia y la Agrupación de Murcia en el Vallès hay también corales como la de Montserrat o la Trébol, peñas de petanca, las varias ciclistas, de cazadores, de pesca, pajariles y deportivas de diversa índole en la que destaca las bien afincadas de fútbol con sus buenas instalaciones.
Bibliotecas, Centros Cívicos donde se desarrollan actividades de acuerdo con la voluntad de sus usuarios, entidades de cultura popular, grupos poéticos, teatrales y diversos de atenciones sociales y religiosos.
Simón Saura Conesa
Sabadell, Juny 2006
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